Un recurso que puede resultar útil para favorecer habilidades en la adquisición de la lectoescritura desde edades tempranas son los cuentos.
El cuento infantil congrega dos vertientes motivadoras para facilitar el aprendizaje de la lectura y la escritura. También es una herramienta atractiva para acercar al alumnado a desarrollar un placer por la literatura.
Gracias a STABILO AULA por invitarme a participar de su
sección LA PIZARRA, allí encontrareis interesantísimos artículos para trabajar
la lectoescritura en las distintas etapas del desarrollo del niño, y de la mano
de los mejores expertos educativos.
Según la Convención Internacional de los Derechos del Niño, todo niño tiene derecho a una familia,
que tiene por objetivo garantizar su educación, su desarrollo, su seguridad, su
salud y su moralidad.
La familia, constituye el
primer agente socializador, educando en valores, transmitiendo normas, hábitos,
enseñando el idioma, es en definitiva el proceso por el que se adquiere la
cultura.
“La escuela es otro agente
de socializaciónmuy relevante, con el
objetivo expreso de educar y formar a los nuevos miembros de la sociedad”
Sociedad, cultura y educación (p.19).
Por ello, la cooperación y
la implicación entre las familias y los centros escolares son fundamentales para
responder a una adecuada educación y a un desarrollo integral del niño.
Es importante que la familia y escuela intercambien información, se
cuestionen y reflexionen sobre temas educativos.
Según la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación,
los padres o tutores en relación con la educación de sus hijos tienen los
siguientes derechos:
A que reciban una educación, con la máxima garantía de
calidad.
A escoger centro docente tanto público como distinto de
los creados por los poderes públicos.
A estar informados sobre el progreso del aprendizaje e
integración socio-educativa de sus hijos.
A participar en el proceso de enseñanza y aprendizaje de
sus hijos.
A ser oídos en aquellas decisiones que afecten a la
orientación académica y profesional de sus hijos.
Asimismo, como primeros responsables les
corresponde:
Adoptar las medidas necesarias, o solicitar la ayuda
correspondiente en caso de dificultad, para que sus hijos o pupilos cursen las
enseñanzas obligatorias y asistan regularmente a clase.
Proporcionar, en la medida de sus disponibilidades, los
recursos y las condiciones necesarias para el progreso escolar.
Estimularles para que lleven a cabo las actividades de
estudio que se les encomienden.
Participar de manera activa en las actividades que se
establezcan en virtud de los compromisos educativos que los centros establezcan
con las familias, para mejorar el rendimiento de sus hijos.
Conocer, participar y apoyar la evolución de su proceso
educativo, en colaboración con los profesores y los centros.
Respetar y hacer respetar las normas establecidas
por el centro, la autoridad y las indicaciones u orientaciones educativas del
profesorado.
Os comparto mi análisis del vídeo:
La inteligencia emocional aplicada desde la educación infantil y en varios aspectos de la vida
cotidiana, supone un cambio conceptual de la inteligencia que suele relacionarse únicamente con
resultados académicos.
En la experiencia «Yo soy la estrella» llevada a cabo en el Colegio Internacional SEK El Castillo de
Madrid se detallan los objetivos y recursos del método educativo para desarrollar la inteligencia
emocional en un aula de dos años.
En 1983, Howard Gardner, psicólogo de la facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de
Harvard, proponía el término de inteligencias múltiples en vez de una única inteligencia, según sus
estudios estableció la existencia de 8 tipos de inteligencia por persona.
Entre ellas la inteligencia emocional que se popularizó en el año 1995 a través del libro de Daniel
Goleman, coincidiendo también con una investigación que se llevó a cabo a nivel mundial por una
organización norteamericana dónde se hablaba del que cociente de éxito se debe a un 23% a nuestras
capacidades intelectuales y un 77% a nuestras actitudes emocionales.
Con estos resultados, en la actualidad se pretende fomentar el desarrollo de estas inteligencias de una
manera adecuada y positiva desde la infancia respetando un proceso educativo integral.
Teorías de las inteligencias múltiples
Howard Gardner estableció que todas las personas poseemos los siguientes 8 tipos de inteligencia:
Inteligencia lingüística-verbal
Inteligencia lógico-matemáticas
Inteligencia espacial
Inteligencia corporal-cinestésica
Inteligencia naturalista
Inteligencia interpersonal
Inteligencia intrapersonal Inteligencia emocional
Inteligencia musical
Método para desarrollar la inteligencia emocional en educación infantil, "Yo soy la estrella":
En el proyecto «Yo soy la estrella», la maestra de educación infantil María José Caballero Varela,
diseñó una programación didáctica basada en tres objetivos generales para desarrollar la inteligencia
emocional en el aula:
-Educar en valores
-El respeto mutuo
-Potenciar la autoestima.
La experiencia, está dividida en objetivos trimestrales, dónde se trabajan las emociones a nivel troncal
en un espacio positivo donde los niños aprenden a relacionarse.
El proyecto también trabaja contenido conceptual, la adquisición de hábitos, el desarrollo del lenguaje,
hábitos de conducta, de observación y atención, y la coordinación visual.
Aspectos que deben estar presente al momento de diseñar un plan de formación docente en educación emocional.
Reconocer emociones y gestionar la autorregulación según el propio estado de ánimo.
Fomentar la expresión de emociones a través del lenguaje verbal y no verbal.
Trabajar la comprensión y percepción de las emociones propias y de las demás personas.
Me gusta difundir proyectos que trabajen la inteligencia emocional, y algunos tips para trabajarlo en las aulas, si os interesa podéis visualizar las siguientes partes de esta interesante experiencia.